Créeme, que puedo hacer dos días diferentes,
y adivinar qué tiempo hace sin abrir la persiana,
Cuánta gente cruza la calle, dónde va la mitad.
Que respirar frío no es respirar limpio,
Que me enfadaré si la lluvia se me posa,
Que cuando llegue a la habitación no sentiré los pies,
Que te necesitaría a tí para darles calor.
Que duele levantarse a las 6 de la mañana,
Que hasta dentro de una hora estaré dormida,
Que me dará igual haber descansado poco,
Que cuando lea tu mensaje abriré los ojos.
Que una hora de tren no es perder el tiempo,
Que también hay gente que ofrece sin pedir a cambio,
Que siempre hay un plato casero escondido,
Y que cuando estoy contigo, no lo necesito.
Que no es fácil vivir bajo presión,
Que no tienes una madre de la mano,
Que no oigo reír a mis hermanos,
Que de cada siete días te vea sólo dos.
Que sepa que me vas a sorprender,
Que sepa qué canciones entiendes, y cuáles no,
Que dos escasos días te valen para evadirme de todo,
Que mi casa sea esta y no la que me añora.
Que me guste mirar hacia el futuro,
Que se te vaya la cabeza cuando lo hago,
Que construyamos una vida en un instante,
Que nos queden solo dos días por delante.
Que odio tus putas despedidas,
Que te lleves de mis velas toda cera,
Que juegue con su fuego los domingos,
Y que los lunes, me vista de madera.