martes, 10 de mayo de 2011

Te busco debajo de las piedras.
Detrás de las sombras,
al abrir cada puerta
y al cerrar las ventanas.

Te busco en todos
los cuartos donde entro,
en la oscuridad, en el silencio,
y en la quietud del alba.

Te busco como se busca
una parte de si mismo
que hiere y que falta.
Como la sed busca el agua.

Te busco en la humedad
de los amaneceres,
en el rocío que besa,
perdido en la niebla de la mañana.

Te persigo por el rojo del ocaso,
por el blanco de la espuma
y entre las sábanas calladas.

Te busco siempre
y en todos lados
para encontrar mi alma.